QUE EL EJERCICIO FISICO TE ACOMPAÑE

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lunes, 4 de abril de 2016

AREAS CEREBRALES EN EL PENSAMIENTO CIENTÍFICO Y RELIGIOSO


AREAS CEREBRALES EN EL PENSAMIENTO CIENTÍFICO Y RELIGIOSO
Procesión en la Semana Santa de Málaga. JESUS DOMINGUEZ
Nuestra mente suele trabajar ahorrando energía y esfuerzo en la medida de lo posible. Para muchas decisiones utilizamos una forma intuitiva y rápida de pensar que los saca de los apuros de la vida. Esto nos vale para las situaciones de rutina para las que nuestra memoria de hechos vividos y experiencia pasada nos permite decidir rápidamente.
Por ejemplo si mi camino va hacia el sur solo tengo que ver la posición del sol que sale por el este y se pone por el oeste y orientarme. Si me preguntan cuantas son dos y dos, sin esfuerzo respondo que cuatro.
Si embargo si me preguntan cuantas son 235+987 ya tengo que hacer un esfuerzo especial y un calculo en el que intervienen mas áreas cerebrales.
El pensamiento científico es un pensamiento analítico que consiste en observar ciertos fenómenos y desarrollar un modelo que permita establecer como están relacionados entre si. Hay que encontrar algo nuevo que antes no existía y ello exige un gran esfuerzo mental.
Para determinar que es la tierra la que gira sobre si misma y no el sol el que gira alrededor de la tierra fueron necesarias muchas observaciones, cálculos de las órbitas e los planetas y un modelo gravitacional que explique todo ello.
Normalmente el pensamiento científico solo es posible ejercitarlo cuando la persona tiene uso de razón, ciertos conocimientos científicos  y una cierta práctica.

Sin embargo el pensamiento religioso se puede adquirir desde niño siempre que se viva en un entorno social que te eduque en la existencia de un Dios, de una moral del bien y del mal, del pecado, etc.
Además esta doctrina religiosa no tiene que ser contrastada con la realidad ni tiene que evolucionar pues suele ser revelación de Dios que no cambia.
Este pensamiento religioso utiliza áreas cerebrales en parte diferentes de las del pensamiento científico. Es decir que cuando queremos tratar un fenómeno con el pensamiento religioso no utilizamos generalmente el pensamiento analítico y aceptamos de buena fe cosas que serian cuestionables. Cuando utilizamos el pensamiento científico somos mas críticos, establecemos hipótesis, un modelo y buscamos que el modelo explique la realidad. Este pensamiento requiere gran concentración mental y consume mucha energía en las muchas áreas cerebrales involucradas.
El pensamiento religioso utiliza las áreas cerebrales de la emotividad, intuición. No requiere contraste con la realidad y utiliza muchas menos áreas cerebrales que el pensamiento científico.
El pensamiento científico y religioso compiten entre sí en varios niveles.
Por ejemplo, la activación de uno generalmente se debilita el otro.

El conflicto entre ciencia y religión se remonta a hace cientos de años e incluso es un debate que, aunque ya no con tanta intensidad como hace siglos, sigue estando presente en nuestros días. Durante estas fechas en las que los cristianos conmemoran el milagro de la resurrección de Jesucristo no resulta extraño que este antiguo enfrentamiento vuelva a ponerse de manifiesto. Y es que, según indica un nuevo estudio, el origen de este conflicto puede estar en la propia estructura de nuestros cerebros.
Hay numerosos trabajos publicados que afirman que existen regiones del cerebro responsables del pensamiento moral o ético que se "apagan" cuando se aplica el pensamiento científico. Y viceversa cuando aplicamos el pensamiento religioso apagamos las áreas del pensamiento científico y analítico y aceptamos mas fácilmente ciertas cosas que no son tan racionales.

Esta es la cuestión a raíz de la cual ha surgido un nuevo estudio de la Case Western University y Babson College (EEUU), publicado en la revista PLOS ONE, cuyos resultados determinan que hay dos mecanismos cerebrales: uno relacionado con la empatía (la percepción social y emocional) y otro para el pensamiento analítico (en el que se incluye el conocimiento del mundo físico).
Tony Jack, el investigador principal de este trabajo, explica que además estos dos mecanismos entran en conflicto o, mejor dicho, "se suprimen el uno al otro". Parece ser que al creer en un ente superior o espiritual las personas suprimen las redes cerebrales utilizadas en el pensamiento analítico y emplean la red empática. Cuando se utiliza el pensamiento analítico para analizar el mundo físico, sucede lo contrario.
Al enfrentarse a una cuestión ambigua como puede ser un dilema moral, las diferencias son más claras. "Sabemos que para algunos dilemas morales difíciles, la red cerebral que cada uno emplea dictamina qué tipo de principios guían tu respuesta", continúa Jack.
En todo caso, este investigador considera que el conflicto entre ciencia y religión puede evitarse si cada una de estas actividades realiza su función, sin extralimitarse e interferir en el cometido de la otra

En otro estudio de la revista PLOS ONE se investigo si era posible aplicar el pensamiento científico y mantener también la sensibilidad moral.

En paralelo con la tensión histórica entre la ciencia y la religión, los estudios psicológicos recientes han puesto de manifiesto un conflicto en la mente de las personas entre pensamiento científico y religioso.
Por ejemplo, la exposición de las personas a los estímulos que la ciencia o el pensamiento analítico conduce a una reducción en la fe religiosa. Además, los pensadores intuitivos son más propensos a creer en Dios que pensadores analíticos. De manera similar, el mismo estudio también encontró que cuando las personas se le indujo a pensar de forma analítica, reportan menos creencia en Dios.

Por otra parte, la exposición de las personas a los símbolos religiosos les lleva a más sensibilidad pro-social, y por lo tanto moral
Por el contrario, la exposición de las personas a argumentos científicos en el sentido de que el libre albedrío es una ilusión les hace más propensos a ser infieles en una tarea posterior.
Si se supone la existencia de relaciones causales muy simples entre el pensamiento religioso, científico y moral, se esperaría que el pensamiento científico puede conducir a un debilitamiento de la moral.
Un estudio reciente reveló que, en contraste con la expectativa, exponiendo a la gente a los estímulos de la ciencia les conduce a un aumento de la sensibilidad moral.
Es evidente que la relación entre el pensamiento científico, religioso y moral es más compleja de lo que inicialmente asumió.
 
Dado que la primacía del pensamiento religioso en una persona aumenta el comportamiento moral y la sensibilidad moral, la primacía del pensamiento científico cabria de esperar que tenga el efecto contrario.
Sin embargo, se ha demostrado recientemente que por el contrario, el primacía de la ciencia aumenta la sensibilidad moral.
El presente conjunto de  tres estudios trató de replicar este efecto y poner a prueba dos explicaciones para ello:
Estudio 1 consiste en una tarea para descifrar una frase en la que prima el pensamiento científico, pero donde no puede medir su efecto sobre la sensibilidad moral.

Estudio 2 replica el efecto consiguiendo una medida de la sensibilidad moral.

Estudio 3 probó si las palabras de una frase crean este efecto de la sensibilidad moral, mediante la activación de la idea de la autoridad secular o activando el pensamiento analítico.

Se demostró que las palabras relacionadas con la autoridad secular produjeron un aumento similar en la sensibilidad moral; pero no las palabras relacionadas con el pensamiento analítico (el nivel de religiosidad de los participantes no influyó en este hallazgo básico).

Los resultados son consistentes con la hipótesis de que la ciencia como una institución secular ha superado algunas de las funciones de la religión en las sociedades modernas.

Bibiografia: When Science Replaces Religion: Science as a Secular Authority Bolsters Moral Sensitivity by Onurcan Yilmaz , Hasan G. Bahçekapili. PloS September 11, 2015

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