Gala fin de curso 2023

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viernes, 31 de marzo de 2017

ADICTOS A LAS REDES SOCIALES




imagen extraida de ; http://www.muycomputerpro.com/zona-transformacion-digital/intel-redes-comunicaciones/
Todos conocíamos a alguien que era adicto al juego y que desplumaba a familiares y amigos para jugárselo al Bingo, el casino, o la lotería.
Viven en continua ansiedad que solo pueden controlar en el juego. De la misma forma si publicamos algo en las redes sociales y nadie dice que le gusta entramos en estado de estrés y ansiedad
Algo asi ocurre actualmente, sobre todo en los jóvenes con las redes sociales. Lo que no se airea en las redes sociales es como si no hubiera ocurrido. No podemos controlar las ansias de enseñar nuestras fotos y de escupir el veneno que tenemos dentro cuando algo no nos gusta. Por otra parte pasamos horas leyendo y espiando lo que otros publican.
Tenemos que insultar al que no nos cae bien y acosar para divertirnos. Además las redes sociales nos dan sensación de endiosamiento e impunidad.
Es como al volante, cualquier acomplejado se pone a insultar y a infligir las normas, porque acelerando se puede escapar.
Las redes sociales, el juego y el placer de incumplir la norma en la conducción levantan las pasiones más bajas del ser humano. Nos hacen vivir en un mundo imaginario y distorsionado en el que somos dioses y podemos hacer lo que nos dé la gana. Hasta castigar y acosar a quien no nos cae bien.
Es importante por lo tanto saber darles el poco valor real que tienen para poder controlar nuestras emociones asociadas.
Cada vez hay más interacción “tecnológica” y menos personal y eso nos afecta tanto como nos ayuda. Así es, ya que tenemos una idea falsa de “tener amigos” o “saber del otro”.
Las redes sociales y los mensajes a través del móvil se han convertido en los medios para conocer gente, interactuar y estar al tanto de las novedades de familiares o amigos. Algún partido político es maestro en la utilización de las redes sociales.
Sin embargo, no hay nada como un abrazo, un beso y una palabra de aliento dicha “cara a cara”.
Aunque recibir un mensaje de una persona querida puede robarnos una sonrisa, el efecto será mucho mayor si ese individuo nos mira a los ojos.
En pacientes con depresión el contacto físico es fundamental para reducir el cuadro depresivo y un tratamiento eficaz no incluye interacción a través de los dispositivos actuales.
La comunicación con medios digitales tiene un impacto positivo en cuestiones relacionadas con el sentido de pertenencia(a un grupo social o partido político), la autoestima o el estado de ánimo en los adolescentes y en los adultos jóvenes.
El uso de estos portales está generalmente asociado a aspectos negativos tales como la tristeza, el estrés, la soledad y la baja autoestima.
Nos sentimos menos que los demás, nos comparamos todo el tiempo y pensamos por qué el otro tiene una “mejor vida” sobre todo cuando escuchamos las noticias sobre la corrupción..
Una de las principales características de las redes sociales es que no nos mostramos tal cual somos sin el freno de la socialización y de la educación.
Es decir, que formamos un perfil con aquello que nos hace parecer más felices, más enamorados o más divertidos. Pero en realidad tapamos los momentos menos agradables de las relaciones, del trabajo, del día a día, etc.
Muchas personas no poseen un “filtro de sensatez” y no se pueden contener con lo que publican. Utilizan las redes sociales para expresarse o bien para demostrar que son superiores al resto (aunque sea de forma inconsciente).
Las personas mayores de 40 años siguen prefiriendo la comunicación cara a cara o, por lo menos, “voz a voz” llamando por teléfono en lugar de enviar un mensaje.
Además el comportamiento en las redes sociales es más comedido y le prestan mayor atención a la privacidad, en comparación con los jóvenes, quienes no tienen en cuenta qué cosas comparten.
La generación nacida después del año 2000 se ha criado en contacto directo con la tecnología, la cual forma parte de sus vidas desde el vientre materno.
Para ellos la comunicación a través de las redes sociales es lo más normal del mundo y cada vez son más pequeños cuando abren un perfil en ellas.
Esto quiere decir que nos movemos en círculos donde hay personas con intereses similares a los nuestros.
La influencia que tienen las redes sociales en la autoestima es mayor en aquellas personas con gran dependencia de las mismas.
Necesitamos sentirnos “aprobados” por los demás para mejorar nuestra autoestima.
Un típico “me gusta” de Facebook significa para muchos una recompensa o un aliciente para nuestros problemas, pero esto no debería ser así.
La cantidad de amigos, seguidores o comentarios parece ser el medio de demostrar popularidad y, sobre todo, de obtener felicidad efímera
Las redes sociales estimulan cuatro funciones cerebrales:
  • Autosuficiencia
  • Búsqueda de aprobación
  • Comparación
  • Mecanismo de deseo sexual
Si bien podemos pensar que alguien que se encuentra todo el día conectado y manda decenas de imágenes es alguien dichoso, en realidad, cuantas más horas se usa una red social, mayor es el grado de infelicidad e insatisfacción.
Para evitar que las redes sociales afecten nuestras emociones debemos recordar cuáles son sus objetivos y no darles mayor importancia de la que realmente tienen.
Se trata de un canal o un medio de comunicación como cualquier otro y nada más
Extraido de:

lunes, 27 de marzo de 2017

DIFERENTE DESARROLLO DEL CORTEX CEREBRAL ENTRE CHICAS Y CHICOS




Imagenes extraidas de: http://www.pnas.org/content/111/2/823/F2.expansion.html (en azul conexiones intrahemisgferio y en naranja conexiones interhemisferios)
y de http://www.wiringthebrain.com/2010/09/ancient-origins-of-cerebral-cortex.html
Como todos sabemos hasta los dos años aproximadamente un bebé humano tiene un desarrollo bastante parecido al de un primate (chimpancé por ejemplo), aprende a andar, jugar, comer, etc.
Pero después el desarrollo del córtex humano permite que nos diferenciemos de los primates de forma espectacular (el lenguaje por ejemplo). 
En la adolescencia  este desarrollo establece nuevas redes neuronales que potencian las funciones  de asociación en el cerebro, lo que permite mayor autoconciencia, mayor creatividad, mayor capacidad de reflexión y racionalidad, mejor capacidad para establecer relaciones conceptuales y mejor control de otras funciones cerebrales (emociones y sentimientos).
El cerebro humano experimenta grandes remodelaciones durante la adolescencia, en preparación para la edad adulta. Una investigación de la Universidad de Pennsylvania (EE.UU.) ha cuantificado estos cambios y ha revelado que no todas las regiones del córtex, la parte más externa del cerebro, se desarrollan a la vez ni del mismo modo.
Según publica hoy la revista PNAS , las áreas que más nos diferencian de otros primates, es decir, las más evolucionadas, son las que más cambian durante la adolescencia. Se trata circuitos relacionados con la memoria y las habilidades sociales, entre otros procesos. Por contra, las regiones implicadas en funciones más básicas como las motoras o las visuales sufren variaciones de menor magnitud.
La influencia del sexo
Los investigadores también han hallado diferencias entre sexos. Al principio de la adolescencia, el córtex de las niñas es más delgado que el de los niños, signo de que los cambios empiezan antes en el cerebro femenino. 
En otro estudio se mostró que la generación de vasos sanguíneos y la perfusión del córtex cerebral es mayor en las chicas que en los chicos en la adolescencia.
En otro estudio se puso en evidencia que estas diferencias cerebrales hace que los chicas optimicen redes neuronales, en naranja en la figura, que conectan hemisferios cerebrales (lo que les da ventaja para las funciones intuitivas del hemisferio derecho y analíticas del hemisferio izquierdo), mientras que los chicos optimicen redes neuronales, en azul en la figura, que conectan neuronas dentro del mismo hemisferio cerebral (lo que les da ventaja para las funciones de percepción y coordinación).
 Al llegar a los veinte años, estas diferencias entre sexos desaparecen en la mayoría de áreas o incluso se llega a invertir en algunas. Los autores afirman que se trata de una prueba a favor de la hipótesis de que, de media, las niñas maduran antes que los niños, pero en los adultos esto no es significativo. 
Para llegar a estas conclusiones, los científicos estudiaron mediante resonancia magnética el córtex cerebral de 934 jóvenes, de distintas razas, de entre 8 y 20 años, de Filadelfia. El conjunto de datos permitió definir 18 regiones según su patrón de cambio durante la adolescencia. El resultado es un mapa temporal del córtex adolescente que difiere de las representaciones de los atlas de anatomía, basadas en el cerebro adulto.
Los datos permitirán entender mejor el desarrollo de nuevos comportamientos en la adolescencia, así como la aparición de trastornos psiquiátricos (autismo, esquizofrenia, etc.)
Los datos de este grupo de jóvenes permitirán, además, analizar la relación entre las variaciones del cerebro adolescente y el desarrollo de nuevos comportamientos durante esta etapa de la vida.
Extraído de ElsaVelasco La Vanguardia

jueves, 23 de marzo de 2017

DEMASIADOS MITOS EN LA ALIMENTACION DEL DEPORTISTA





El ejercicio fisico conlleva un gasto energético. La energía no se almacena por lo que que el cuerpo la genera utilizando principalmente las grasas (acidos grasos) y los hidratos de carbono (transformados en glucosa). 
Las grasas se pueden almacenar en cantidad considerable en el tejido adiposo, pero la glucosa tiene mayores limitaciones para almacenarse y lo hace en forma de glucógeno muscular y hepático. Esas reservas de glucógeno las utilizan los organos del cuerpo  (el cerebro principalmente) mientras estamos en ayunas, por ejemplo.
Las reservas de glucógeno son pues el factor limitante para que el cuerpo genere el trabajo muscular. Un deportista que tenga a tope las reservas de glucógeno al comienzo de la competición podrá desarrollar más potencia durante más tiempo de competición.  El entrenamiento y la alimentación del deportista tienen como objetivo conseguir que se puedan aumentar esas reservas y que se puedan utilizar de forma mas eficiente. Y ello se consigue de forma progresiva despues de muchas horas de entrenameiento (no hay milagros que suplanten a un buen entrenamiento).

Pero las adaptaciones producidas por el entrenamiento tienen un límite y dependen de una buena recuperación y de los genes de cada uno. Si la recuperación no se hace correctamente tiene lugar el fenómeno de sobre-entrenamiento (mas cansancio y menos rendimiento) y mas dolor y la lesión. 

Dichas adaptaciones fisiológicas en gran parte están relacionadas con el metabolismo energético, y tienen como resultado la producción de mayor cantidad de energía durante la competición y de forma mas eficiente.

Las reservas de glucógeno se consumen a velocidad creciente con la intensidad del ejercicio y duran aproximadamente unos 90 min. a 60%-80% de VO2 max, o bien unos 30 min. a 90%-130% de VO2 max.
El entrenamiento produce adaptaciones fisiológicas lo que permiten menor utilización de los HdeC (reservarlos durante mas tiempo), menor consumo de oxígeno, mayor capacidad oxidativa, mayor resistencia, menor inflamación y menor fatiga. La mejora en la producción de energía aeróbica se consigue aumentando la expresión de los genes adecuados para tener mas mitocondrias y que estas sean mas grandes y nos permitan oxidar mas cantidad de sustrato (ácidos grasos y glucosa) por unidad de tiempo.

El tener altas las reservas de glucógeno se debe a una buena temporada de entrenamiento y a la alimentación adecuada, y no dependen de tomar suplementos alimenticios o de seguir dietas milagro.

La publicidad de suplementos deportivos, las revistas especializadas y el clásico entorno de los gimnasios nos ha hecho creer que el deportista, ya sea amateur o profesional, ha de comer diferente que el resto de la humanidad. 
A pesar de lo extendido de esta idea lo cierto es que, en esencia, se trata de un grandísimo error. 
Sin ir más lejos el American College of Sports Medicine defiende junto con las asociaciones americana y canadiense de dietética en un documento de posicionamiento que “la alimentación de los deportistas no debe ser sustancialmente diferente de aquella recomendada para la población general”.
En este artículo no se pretende dar consejo personalizado a todos aquellos deportistas de diversas disciplinas deportivas que buscan en la alimentación, nutrición o suplementación una especie de piedra filosofal que les ayude a superar sus retos personales. Al contrario: solo se intenta poner un poco de cordura en un terreno especialmente abonado para la superchería científica en base a alegaciones milagrosas, promesas complacientes y pócimas secretas.

Mantenerse activo mejora tu pronóstico de salud. La OMS sostiene que las personas inactivas tienen entre un 20 y un 30% más de probabilidades de morir de forma prematura frente a aquellos que hacen al menos 150 minutos a la semana de actividad física moderada. En la misma línea, un interesante estudio publicado en la prestigiosa revista The Lancet estima que la inactividad física es causa, en todo el mundo, del 6% de las enfermedades coronarias, el 7% de las diabetes de tipo 2, el 10% de los cánceres de mama y otro 10% de los cánceres de colon.
Es posible que en estas circunstancias también te hayas preguntado por el papel de la alimentación en tu salud, rendimiento o a la hora de cumplir metas deportivas. Y haces bien. Por el lado de la salud, es probable que esa enhorabuena por hacer ejercicio sea doble: está bien contrastado que quien hace ejercicio, por lo general, suele comer mejor que la población inactiva. 

Vayamos con el rendimiento, en el que también está bien asumido que la dieta desempeña un papel crucial. Importante, pero no único: ese rendimiento se va a ver afectado por múltiples elementos –personales (genéticos), relativos al entrenamiento, socioeconómicos y ambientales– tan importantes, o más, que la alimentación aislada. 

El dietista-nutricionista Julio Basulto, uno de los profesionales de este terreno más reconocidos en España –y autor junto a Juanjo Cáceres del recomendable libro Comer y correr– lo tiene bien claro: “Lo primero que llama la atención en el bonito mundo de la alimentación y de los complementos dietéticos ligados al mundo deportivo es que se trata de una cuestión atrozmente compleja. Todo tiene que estar embebido de algo bioquímico, inmunológico, insulínico, gluconeogénico, fitoquímico, polifenólico, neurológico, proteínico, aminoacídico, enzimático, hidrolítico, metabólico, catabólico, anabólico… e hiperbólico”. Es decir, en este terreno es habitual el uso una serie de términos que, bien empleados, son habituales en el mundo académico de las ciencias de la salud; pero que se convierten en moneda de uso corriente en la jerga cientifista de monitores de gimnasio y otros arribistas de la venta suplementadora.
Resulta imposible abordar en un artículo de estas características todos y cada uno de los conceptos buenrollistas que rodean el mundo de la nutrición deportiva; pero desgranaremos algunos de los más recurrentes.
  • La ventana anabólica: este concepto plantea la importancia de incluir determinados nutrientes –especialmente proteínas e hidratos de carbono– en estrechas "ventanas temporales" antes, durante y principalmente después del ejercicio, con el fin de propiciar la reconstrucción del tejido muscular dañado y restaurar las reservas de energía. Se trataría de una estrategia que aunaría nutrición y entrenamiento de modo indivisible, todo ello para ayudar a mejorar tanto la composición corporal como el rendimiento deportivo y reducir el tiempo de recuperación.
Sin embargo, a pesar de su extensa popularización en las dos últimas décadas y de poder encontrar decenas de estudios publicados poniendo en alza las virtudes de la "ventana anabólica", lo cierto es que sus supuestos beneficios no están del todo claros. De hecho, un reciente ensayo reniega, con todas las letras, del concepto: “Nuestros hallazgos refutan la existencia de una estrecha ventana posterior al ejercicio anabólico con el fin de maximizar la respuesta muscular; en su lugar se apoya la teoría de que el intervalo para la ingesta de proteínas puede ser tan amplio como varias horas o tal vez más después del entrenamiento en base a la comida anterior al entrenamiento”.
  • Aminoácidos de cadena ramificada: muy en relación con el anterior concepto –son una especie de común denominador en el uso de la famosa ventana– hace referencia a una clase de aminoácidos esenciales con un radical alifático, entre los que destacan la leucina, la isolueucina y la valina. Explicado de forma muy breve y gráfica, los aminoácidos en general serían las cuentas con las que se construyen los collares de proteínas. A los ramificados, además se les atribuye con bastante fundamento la regulación de la síntesis y degradación de proteínas. Al mismo tiempo, pueden ser utilizados llegado el momento para aportar energía por vía anaeróbica.

    Pero la utilidad de suplementos a base de aminoácidos de cadena ramificada o de cualquier otro tipo de aminoácidos o proteínas está, por decirlo de forma sutil, en entredicho. Al menos cuando se compara esta suplementación con la inclusión de esas proteínas en forma de comida en la dieta habitual. Así lo pone de manifiesto
    este reciente estudio de revisión cuando concluye que la ingesta total de proteína diaria tiene más peso en el efecto a largo plazo que el momento de la administración (la famosa ‘ventana’) o la calidad de dicha proteína. Aunque admite una posible e importante variabilidad interpersonal en este tipo de estrategias, un dato que ya nos debería hacer sospechar, al menos, ante cualquier discurso totalizador y generalista sobre la bondad de este tipo de suplementos.
  • Por esta razón el manual Nutrición y Dietética Clínica aconseja procurar cubrir nuestras necesidades proteicas a partir de una dieta adecuada cuando se hace ejercicio.
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  • Bebidas de reposición: llegamos a una cuestión sensiblemente diferente de las anteriores, ya que está más que contrastado que los factores que más contribuyen al desarrollo de fatiga durante el ejercicio y al retraso en la recuperación son la disminución de los hidratos de carbono almacenados en forma de glucógeno en el organismo, y la aparición de cierta deshidratación fruto de la pérdida de agua y electrolitos a través el sudor. Pero tampoco en este campo es necesario caer en la complacencia cientifista para hacer las cosas bien. Según el Documento De Consenso De La Federación Española De Medicina Del Deporte Sobre Bebidas Para El Deportista. Composición y Pautas De Reposición De Líquidos, “en general una dieta equilibrada y una correcta hidratación son la base para cubrir los requerimientos nutricionales en la mayoría de las personas que hacen deporte”, haciendo un especial llamamiento a las diferentes condiciones ambientales, personales y de cada disciplina deportiva que condicionarán esas necesidades particulares. 
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  • Así, toda bebida de reposición debería cumplir tres objetivos elementales:
    • 1º Aportar hidratos de carbono que mantengan una concentración adecuada de glucosa en sangre y retrasen el agotamiento de los depósitos de glucógeno (en pruebas o entrenamientos que se prolonguen durante un tiempo significativo);
    • 2º reponer los electrolitos, sobre todo el sodio y,
    • 3º la reposición hídrica para evitar la deshidratación.
  • Sin embargo, el entorno del deportista, ya sea aficionado o profesional, abundan las martingalas reponedoras prometiendo recuperaciones pseudomilagrosas con nombres tan sugerentes como hydrofuel, go-fuel, topfuel, y otras más en el que el tema “fuel” es un sospechoso habitual.

    La descontextualización máxima en este terreno lo tenemos en
    la cerveza, en especial con la reciente comercialización de una, pretendida, variante isotónica. Pero no, la cerveza no es una bebida de reposición. Tampoco la autodenominada isotónica. Matizamos el tema porque este producto ha motivado que la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED) y el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (OMC) cierren filas ante este despropósito. Por ello ambas entidades han firmado de forma conjunta un documento poniendo de vuelta y media la supuesta cerveza isotónica, y ya que estaban, dar un repaso al tema de plantear la cerveza como una pretendida bebida de reposición y a la situación de desprotección que sufren los deportistas en estas cuestiones.
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  • Colágeno: dejando en el tintero decenas de suplementos (equinacea, glutamina, selenio, espirulina, ginseng, picolinato de cromo, hidroximetilbutirato, vitaminas varias y otros compuestos de nombre aún más exótico e impronunciable) no me resisto a comentar la jugada de uno de los que más pegada comercial está teniendo en los últimos años. Me refiero a los suplementos de colágeno, en sus diversas variantes o combinado con otras sustancias (la más clásica el magnesio). El colágeno es una proteína y como tal, una vez ingerida con los alimentos, o suplementos, es troceada en sus partes constituyentes –los aminoácidos– para que estos y no la proteína sean absorbidos uno a uno en la mayor parte de los casos.


  • Usa el sentido común
Es imprescindible acabar el artículo tal y como se empezó, haciendo un llamamiento a la racionalidad.
Por último, y en el terreno estrictamente de los suplementos y las ayudas ergogénicas conviene recordar las dos reglas básicas del profesor Ronald Maughan, miembro condecorado del American College of Sports Medicine entre otros muchos méritos, un reconocido profesional en este ámbito que ha consagrado gran parte de su vida al tema del rendimiento deportivo, el uso de suplementos y la lucha contra el dopaje:
1ª Regla: Si el suplemento funciona, probablemente esté prohibido
2ª Regla: Si el suplemento no está prohibido, probablemente no funcione.
Extraído de Juan Revenda, el Pais
http://elcomidista.elpais.com/elcomidista/2017/03/14/articulo/1489527521_989939.html