QUE EL EJERCICIO FISICO TE ACOMPAÑE

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domingo, 12 de febrero de 2017

IMPORTANCIA DE CONTROLAR EL ESTRES PARA MEJORAR EL RENDIMIENTO



Imágenes extraidas de Pixabay
Todos sabemos por experiencia propia que cuando estamos cansados y estresados cometemos mas errores y el rendimiento intelectual y físico baja considerablemente.

El estrés aumenta la probabilidad de sufrir lesiones en los deportistas de élite. Lo mismo ocurre con el sobre-entrenamiento Mas entrenamiento es mejor, pero hasta un cierto limite. Si se llega al sobre-entrenamiento el rendimiento baja, la fatiga no nos abandona y la motivación y la moral quedan por los suelos.

Es pues de suma importancia saber cual es el umbral del estrés, por debajo del cual no se puede ganar la competición, pero por encima del cual se cometen errores y se pierde la competición.
Están de moda dos marcadores fisiológicos que nos permiten determinarlo para cada persona; porque esto, como todo en la vida, depende de cada uno, de su dotación genética y de su entrenamiento.
Hay gente que se crece en la dificultad y funciona bien con estrés. Otros, por el contrario, no toleran las dificultades y en situaciones de estrés están paralizados o no funcionan debidamente.

La hormona  testosterona es necesaria para el correcto funcionamiento del cerebro y de todo el cuerpo en general. Cuanto mas altos son los niveles de testosterona mas retos podemos afrontar. El macho alfa tiene altos niveles de testosterona lo que le asegura el triunfo entre los suyos.
Por el contrario los machos de niveles inferiores tienen altos los niveles de cortisol, lo que indica que viven en estrés crónico y que no pueden desarrollar todas sus potencialidades.

En la vida después de periodos de actividad llega el momento del descanso y de la recuperación. Si esto no se consigue se va acumulando el estrés y se convierte en crónico.
Un futbolista con una elevada carga de estrés tiene muchas más probabilidades de ofrecer un bajo rendimiento que uno que se encuentra en modo “zen y que juega con fluidez”.
Pero ¿cómo se puede saber el baremo de estrés de cada uno de los  jugadores de su plantilla? La respuesta la tiene Manuel Jiménez, investigador del Grupo sobre Tecnologías aplicadas a la Educación Física (Tecdnodef), profesor adjunto de la Universidad Internacional de la Rioja, y responsable de un interesante ensayo científico que está realizando la UNIR con la ayuda de varios clubes de Primera y Segunda.

Haciendo un estudio permanente de los futbolistas, obtenemos respuestas anticipatorias. Esto ayudaría al cuerpo técnico a reestructurar las cargas de entrenamiento, modificar la política de rotaciones y recuperar rápidamente las buenas sensaciones, minimizando el impacto sobre la tabla clasificatoria» explica Manuel.
Niveles altos de cortisol (la hormona del estrés), en el 63 por ciento de las ocasiones significa perder el partido de ese día».

Tres de cada cuatro casos

Si un futbolista tiene unos altos niveles de concentración de cortisol y, además, su indicador de testosterona está bajo, ese jugador está sufriendo una etapa de mucho estrés que condiciona negativamente sus prestaciones al equipo. Esto ocurre en el setenta y cinco por cientos de los casos, es decir, en tres de cada cuatro futbolistas con estos indicadores.

Una muestra de saliva antes y después de entrenamientos y partidos se pueden saber las cantidades de cortisol y testosterona.

Estas nos indican cuáles son las respuestas adaptativas del futbolista, tanto a la carga de entrenamiento como a la carga fisiológica y emocional. De esta forma, al cuerpo técnico le damos una retroalimentación de cómo se encuentra cada jugador y que cambios en su entrenamiento o en su forma de pensar hay que programar de forma individualizada..
El objetivo de este trabajo es controlar durante toda una temporada a un futbolista, para saber exactamente en qué momento van a aumentar sus concentraciones de cortisol y cuándo el nivel de testosterona empezará a descender. En ese momento, «está demostrado que el futbolista no rinde a la altura de lo que se espera. Falla pases fáciles, no tiene punta de velocidad, se agota rápidamente, es superado con facilidad por su oponente, comete errores defensivos de principiante o no es capaz de ver portería por muy sencilla que sea la ocasión.

El poder de la mente

El cerebro humano actúa de dos maneras muy distintas en la acción de respuesta. Por un lado, puede utilizar el área premotora, estructura que busca estrategias motoras que le den soluciones ante estímulos visuales: «Por ejemplo, en el lanzamiento de un penalti, el jugador visualiza la portería, piensa a qué zona va a tirar, y de manera cognitiva lanza esa información al área premotora para que su pierna ejecute el golpeo del mejor modo técnico posible», detalla Jiménez.
En el punto opuesto está el área motora suplementaria, situada en el lóbulo parietal. Se trata de una estructura meramente emocional, recurso muy válido en bastantes situaciones del fútbol en las que la ruta neuronal vinculada al área cognitiva no es suficiente: «En este caso, el jugador no piensa lo que va a hacer, sino que lo hace. Por ejemplo, cuando un defensa coloca su pie justo en la posición que debe ponerlo pasa despejar un centro que llega al área que llega a ochenta kilómetros por hora. Lo hace sin meditar por qué lo hace, simplemente se ha entrenado asi y es un reflejo.

Pero si ese defensa tiene una carga elevada de estrés, lo piensa frenando el reflejo. Y si piensa, llega tarde. Y si llega tarde, pone el pie de manera equivocada, no despeja el centro y el ariete hace gol», explica Manuel.

A esto, hay que añadirle una doble presión: mediática y social, que aumentan el estrés.
Por eso, si un jugador no tiene auto confianza, su pensamiento no fluye en el gesto deportivo, si piensa más de lo que debe, está perdido.
«Hay futbolistas, que el día de partido, se levantan como una moto. Tienen una inusual frecuencia cardíaca y una mayor temperatura corporal, activación periférica y presión arterial. ¿Qué ocurre entonces? Ese jugador gasta energía de modo superfluo. Una energía que echará de menos en el minuto 83, cuando el encuentro esté 1-0 en contra de su equipo. Con nuestro trabajo, detectamos a qué jugadores les sucede esto, con todo lo positivo que ello conlleva para el entrenador».

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